“Ser parte de esta formación en adolescencia transformó mi práctica médica. Ahora entiendo la importancia de abordar a cada adolescente desde su contexto, con una mirada más humana y empática.”
“Gracias a esta experiencia, descubrí herramientas concretas para trabajar en salud sexual y reproductiva desde un enfoque de derechos. Esto no solo benefició a mis pacientes, sino que también me hizo crecer profesionalmente.”
“Este espacio de formación me enseñó a escuchar a los adolescentes, no solo como pacientes, sino como protagonistas de su propia salud. Una experiencia enriquecedora que me abrió nuevas perspectivas.”
“Desde que me formé en este enfoque, mi consulta dejó de ser una simple entrevista médica y se convirtió en un espacio de diálogo y
confianza. Los adolescentes lo notan, y eso hace toda la diferencia.”
“La perspectiva interdisciplinaria fue clave para ampliar mi visión. Ahora trabajo en conjunto con educadores, psicólogos y otros profesionales, entendiendo que la salud integral es un esfuerzo colectivo.”
“La formación me permitió entender mejor la relación entre adolescencia, nuevas tecnologías y salud mental. Hoy siento que acompaño mejor a los jóvenes en los desafíos de esta era digital.”
“Antes de este aprendizaje, mi consulta se limitaba a lo clínico. Ahora puedo acompañar a los adolescentes en sus procesos, respetando sus tiempos y promoviendo su autonomía.”
“Esta formación no solo me brindó conocimientos teóricos, sino también herramientas prácticas que aplico todos los días. Es un antes y un después en mi carrera.”
“Participar en este proceso me mostró la importancia de la educación sexual integral y cómo integrarla en mi práctica diaria. Es algo que todos los profesionales deberían conocer.”
“Este aprendizaje me ayudó a conectar con otros colegas apasionados por la adolescencia. Hoy siento que pertenezco a una comunidad comprometida con transformar la atención médica en esta etapa tan especial.”
“El nivel docente fue de excelencia, con profesionales de gran trayectoria y compromiso. Además, la conducción y el seguimiento por parte del equipo directivo fueron cercanos, de calidad y siempre con una mirada humana, lo que hizo de esta formación una experiencia única.”
“Gracias a esta formación, adquirí habilidades clínicas que antes no tenía y aprendí realmente a hacer un examen físico adecuado para adolescentes. Muchas veces creemos que atender adolescentes es como atender a pacientes pediátricos más grandes, pero este programa me enseñó que esta población requiere una mirada y abordaje específicos.”
“Este programa cambió por completo mi enfoque clínico. Aprendí a realizar un examen físico centrado en las particularidades de los
adolescentes y comprendí que no se los puede tratar como si fueran niños mayores. Ahora entiendo la importancia de una atención específica y adaptada a esta etapa única de la vida.”